Parar y Sentir: medita con Mangata.​

Parar y Sentir:
medita con Mangata.

El día que comencé a preguntarme si era feliz, fue cuando con el paso del tiempo decidí cambiar mi forma de vivir. Y por qué digo con el paso del tiempo, porque fui consciente de que es necesario repetir y recordar constantemente lo que realmente sientes y quieres hacer, porque de lo contrario tu mente consigue hacerte olvidar, consigue que vuelvas a preocuparte, a estresarte y eso te lleva a lo que estás acostumbrado, a lo que tu cerebro ha convertido en patrón a lo largo de los años, a lo que es más habitual.

El simple hecho de parar 10 segundos al día y preguntarte, ¿Soy feliz? repetirte esa misma pregunta constantemente, hará que la hagas consciente, y que te des cuenta de si realmente estás siendo feliz. Porque aunque parezca mentira, nos olvidamos de nosotros mismos con todo el estrés de vivir, de qué hacer, de cómo hacerlo, de pensar en cosas pendientes y de futuros que no existen, que lo único que generan es absorber nuestra energía.

Y justamente cuando entendí que todo era un constante compartir de energía, es cuando realmente empecé a ser feliz, a vivir en un estado de felicidad en el cual a veces tienes momentos más felices que otros, crees que te gustan más que otros, así como en la naturaleza te puede parecer mejor un gato que un perro, o una rosa que un jazmín. Hay días más soleados o más lluviosos, más fríos o más calurosos y en cualquier caso son así. El hecho de que te parezca mejor o peor, te guste más o menos, si eso determina en mayor o menor proporción tu felicidad, tienes que ser consciente de que dependes en parte de algo externo, de manera que “pierdes” o enganchas tu energía a una situación específica. Si hace sol, soy más feliz que si está nublado, si es martes mejor que si es jueves y así sucesivamente con todo en tu vida. Lo único que quiero remarcar, lo más relevante para que lo resaltes dentro de ti es

SER CONSCIENTE DE.

  

El hecho de dejar que las cosas sean como son sin ser conscientes de ello, nos hace crear dependencias, vicios, necesidades y patrones mentales que nos “obligan” inconscientemente a pensar, actuar, vivir y hasta sentirnos de una manera que no es la que debería, por lo menos no lo es, si no somos felices. A veces nos olvidamos de quiénes somos y nos hacemos dependientes de todo lo que nos rodea, entonces no podemos ser felices, porque para que seas feliz, tienen que combinarse todos los pensamientos en los que decimos “sería más feliz si…” Ahora bien, y puede parecer utópico, pero al menos plantéate la situación, como si realmente pudiese ser tan fácil como la simple pregunta de: ¿Puedo ser feliz sin necesitar nada?

Todo lo ajeno a ti es un complemento a tu felicidad, como puede ser la ropa, que llueva o haga sol, que te levantes con el pie izquierdo o con el derecho. Ser feliz viviendo tu vida, cada día y como dice la frase “Vivir por amor al arte”, que no es más que amar tu vida y vivirla. Si amas quien eres, entonces estarás lleno de ti y eso te conducirá a la felicidad. Dicho de esta manera, supongo o más bien me gustaría creer que todo el mundo, si pudiese elegir, escogería ser feliz, por lo tanto, la respuesta a mi pregunta, valga la redundancia, sería decir que SÍ.

Ser feliz por el simple y maravilloso hecho de ser consciente de que existes, de que estás presente en este momento, porque si te paras a sentir y a pensar, qué otro sentido tendría la vida, sino el de descubrir cómo sentirse feliz. Dicho esto, la siguiente pregunta es muy sencilla y bastante obvia: ¿Cómo puedo llegar a ser feliz de esa manera? y justamente, el motivo por el cual escribo esto es para compartir cómo he llegado hasta aquí. Cabe mencionar que todo lo que voy a decir es en mi opinión y vivencia personal, además de diferentes fuentes de información y conocimiento, en cualquier caso, cada cual debería sentirlo y vivirlo a su manera, ya que no puede ser de otra forma, nadie sabe cómo siente otra persona. De alguna manera he sido mi propio experimento para realmente entender y ser consciente de cómo funcionaba yo, de quién era yo.

Desde que soy muy pequeño siempre pensaba que mal o bien, con la única persona, por decirlo de alguna manera, con la que tienes que vivir siempre, es contigo, con tus pensamientos, sensaciones, gustos y colores… Del resto, en realidad, tenemos un porcentaje muy pequeño de lo que sienten, piensan, lo que les gusta, y lamentablemente todos mentimos, por lo tanto, la información está mezclada entre mentira, verdad, miedo, vergüenza, etc. que transforma en muchos casos la realidad de lo que cada persona querría decirte o compartirte. Comparar nuestra vida con la de cualquier persona es algo muy arriesgado y delicado, es muy fácil ver en el otro lo que queremos, porque justamente es nuestra manera de alejarnos de nosotros mismos. Cuántas personas que tienen de todo, de ese todo que está en la lista de los “con eso sería feliz”, darían todo lo que tienen por volver a sentirse felices y llenos de amor. Cuántos pueden pararse a pensar y decir, yo dije que con esto; que ya lo tengo, y con esto otro; que también lo tengo, sería feliz!!! pero ahora que lo tengo, no me hace tan feliz como esperaba o sentía que me haría feliz.

Así que, en parte, ese pensamiento me trajo hasta aquí. Porque, justamente, a lo largo de mi vida, conseguí muchas cosas que creía me harían feliz y no fue así, o en su defecto, no como yo pensaba (y aquí está el tema, en que lo pensaba) y eso me hacía sentir insatisfecho, como que algo faltaba. Solo me llenaba de una felicidad transformada, o disfrazada. Igual de disfrazada que la vida que llevas cuando no eres tú mismo, cuando te resignas en un ¿Y qué voy a hacer? ¿Qué puedo hacer? tengo familia, tengo deudas, ya llevo tantos años haciendo esto, es que ya no se hacer nada más y ¿Volver a empezar? ¿Cambiar? ¿Para qué?… bueno entonces si estás tan bien, ¿Por qué te quejas tanto?, ¿Por qué no eres feliz? Obviamente, a mayor tiempo y mayor mentira en la que vivas, mayor esfuerzo, mayor energía tendrás que liberar, iluminar o como sea que quieras llamarlo.

Piénsalo bien, tienes que ser consciente de lo que viene a continuación, traerlo al momento presente, Por ejemplo: Estás en una reunión con gente y te sientes mal, incómodo o con ganas de irte. Alguien de la reunión te pregunta, ¿Estás bien? Tu sensación te dice que no te sientes bien, sea cual sea el motivo, pero tu cerebro te dice, no lo digas, no quedes mal, es una reunión importante, qué van a pensar si te vas así, etc. ¿Qué piensas tú de ti mismo? por darle más importancia a la opinión del resto que a tu estado de salud, de sensación, de vida. Obviamente es un ejemplo de un millón, que en cada caso tendría o podría tener un desenlace diferente ya que ninguno es el mejor o más conectado en el amor para todos. Pero a lo que voy es, que lo único que estás haciendo es negarte a ti, tu mente dice lo contrario a lo que siente tu corazón, el cual no se siente cómodo al responder algo que no siente, porque estás diciendo algo que es contrario a una realidad en ti, eso es como crearte un cortocircuito. A mayor sea la mentira y la relación Sensación – Pensamiento, mayor daño te generas. Lo que estás haciendo en ese momento es decir que lo que sientes está mal y que no lo quieres aceptar. Porque cuando sientes algo, eso tiene una energía, una verdad sentida por ti y cuando lo piensas y lo cambias o lo niegas, estás cambiando la verdad, sientes una cosa y dices o vives otra diferente.

Míralo de la siguiente manera, digamos que le mientes a una persona ocultando algo, todo el tiempo que pienses y sientas la preocupación de que te descubran, el cambio que tendrás hacia la persona a la que le estás mintiendo, toda esa energía falsa que cubre una verdad, te irá dañando a ti más que a cualquier otra persona. No pensemos que como somos conscientes de eso, no nos está dañando. No dejemos que nuestros pensamientos vuelvan a engañarnos para no aceptar la verdad.

Qué libertad tenemos cuando somos sinceros, cuando decimos lo que sentimos.

Pensar y sentir la diferencia entre ser tú mismo, simplemente siendo sin tener que estar preocupado de lo que vas a decir, cómo lo vas a decir, si lo que sientes está bien o mal, con qué personas podemos hacer eso y cómo nos hace sentir o apreciar la vida en ese instante. Paremos por un instante y recordemos ese momento en el cual compartes al 100% quién eres. Pocos momentos mejores que esos podrás recordar, por no decir que todos los mejores momentos están siempre llenos de ti mismo, por la libertad que te genera no preocuparte por contenerte, por cambiar las palabras, los gestos, tu forma de ser…

Cuando algunas personas me han preguntado cómo se consigue eso, les doy sin duda el mejor ejemplo, el de la relación con tu mejor amigx, en la cual puedes ser realmente tu mismx. Es una relación que va más allá de la sangre, el color, la belleza física o la riqueza, de los problemas o miedos de cada persona, porque mutuamente cada uno es mejor amigx, porque al ser uno mismo han creado un vínculo conectándose como una sola persona y saber que a pesar de eso, siguen siendo dos seres únicos e independientes. Con esa persona es así porque es la versión más sincera de nosotros mismos, es donde más sentimos y pensamos en igualdad de condiciones, y a través de ese ejemplo está el camino.

Claudia Arias
Claudia Arias

Cuando dejamos que la vida nos guíe, la magia aparece, y nada me hace más feliz que poder seguir compartiendo esto con vosotros.

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